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50% Bruja de las Tinieblas. I / Chapter 3: CAPÍTULO 2 (parte 1)

CAPÍTULO 2 (parte 1) - Bruja de las Tinieblas. I - Chapter 3 by Emanuelle_sf full book limited free

Chapter 3: CAPÍTULO 2 (parte 1)

(Narrado por Alan)

Él está junto a una mesa no muy grande y de forma redondeada que hasta el momento es, entre todos los demás muebles y objetos atávicos, lo más moderno que he visto -si es que lo puedo llamar así-. Está hecha de algún tipo de metal de color oscuro y tiene un montón de luces que parecen undular sobre la pieza metálica superior. Las manos de Alfred se mueven con destreza sobre la mesa y parece moldear las luces; nunca antes le había visto utilizar sus poderes -él nunca me lo había permitido-, por eso no sé si esta vez lo hace o es un truco más como lo del armario y las luces de la escalera, y algo me dice que puede ser a causa de la mesa y no algo que haga él directamente.

De cuando en cuando se oye unos sonidos bajos y algo chirriantes y metálicos. Las luces se ensanchan y alargan a instantes, y luego vuelven a encoger. Estoy tan ensimismado con mi contemplación a los movimientos de las luces de colores que casi no me doy cuenta que Alfred se detiene, después de apenas unos segundos que me parecen más largos de lo habitual. Doy unos pasos adelante acortando un poco más la distancia, en parte para ver la reacción de Alfred cuando me vea aquí, en parte para poder estudiar más de cerca la mesa -no sé cuando podré volver a bajar aquí, ni siquiera si podré hacerlo-.

— ¿Qué se supone que haces ahora?

— Eu- Alan… —salta en su lugar, alarmado, antes de darse la vuelta hacia mí.

Su desacierto no se me pasa desapercibido. Estuvo a punto de llamarme por un nombre que llevo años sin escuchar, seis años sin salir de sus labios. ¿A qué viene eso ahora?

— ¿Qué estás haciendo aquí? —luce sorprendido y desconcertado.

— Podría hacerte la misma pregunta.

Sus rasgos se endurecen.

— No, no podrías, ¿cómo es que llegaste hasta aquí? —echa un vistazo por detrás de mí, mirando hacia las escaleras, supongo intuye que le vi y la entrada no se cerró detrás de él una vez había pasado; vuelve a mirarme mientras habla— Tienes que irte de aquí.

— ¿Tengo? ¿Es una orden? ¿De parte de quién? ¿Del extraño con quien convivo nada más por estar bajo el mismo techo o del padre que nunca tuve debido a su ausencia?

— No empieces, Alan, ahora mismo no es momento.

— Nunca lo es.

— Hablo en serio. Ya discutiremos. Ahora estoy ocupado, no puedo atenderte.

— Eso no es sorpresa, nunca puedes. No tienes tiempo para tu propio hijo, ni siquiera para 'atenderlo' como uno de tus clientes, cualquier extraño de la calle tendría más de tu aprecio y atención que yo.

Él me mira dolido, se nota que mis palabras lo han afectado pero no pienso dar marcha atrás; nada de lo que dije es mentira, él lo sabe y por eso le hace tanto daño. Además, no pienso dejar que su máscara de padre apenado me afecte, no le importa en verdad, yo no le importo; de ser así no habría hecho lo que hizo, no habría hecho muchas de las cosas que hizo. Ni siquiera cuando estaba mamá era excusa para que actuara mejor, tuvimos tiempos mejores pero nunca fueron completos.

— Sabes que eso no es cierto...

— ¿Lo sé? —niego con la cabeza con expresión pensativa— La verdad es que no. Eso es lo único que sé, lo único que me has demostrado.

— Alan, por favor… —es interrumpido antes de poder acabar lo que iba a decir.

Las luces de la mesa han empezado a crecer mientras hablábamos y ahora los sonidos que había oído antes mientras él toqueteaba la mesa se vuelven a escuchar, esta vez más fuertes y seguidos. Doy un paso atrás sobresaltado, Alfred se pone tenso mientras observa la mesa, se gira otra vez hacia mí y me mira serio.

— Vete. Ahora, Alan.

— Ni hablar. ¿Qué está pasando?

Todo eso es muy insólito pero no pienso dejarme intimidar, no puedo irme ahora. Además si hubiese algo a qué realmente temer, él no estaría aquí, no se quedaría.

Hay un estallido de luz seguido de un fuerte ruido detonante. Pongo ambas manos a los lados de mi cabeza para taparme los oídos y cierro los ojos en un acto reflejo, pero la explosión no dura mucho, es sólo un instante de fuerte luz. Vuelvo a subir la mirada para dirigirla a la mesa metálica ya con las manos bajadas a mis costados. El fuerte brillo ha retrocedido, ahora quedan las mismas luces ondulantes de antes con colores intensificados y que se mueven con algo más de velocidad. El sonido ha desaparecido por completo.

Alfred se ve tan desconcertado como yo, ese no debe ser el proceso habitual de lo que sea que hace esa mesa.

— Y eso no debería haber pasado supongo.

— No, no es lo habitual —dice sin mirarme, tiene la mirada fija en la mesa—. Lo que ha ocurrido hoy es anómalo…y sin duda inquietante.

Lo miro asombrado, no esperaba que me respondiera, o que mencionara lo de la extraña perturbación de la atmósfera y falta de aire de antes -porque supongo que a eso se refiere con 'lo de hoy'-. Si bien es cierto que no me ha revelado mucho, es algo; quizá pueda sonsacarle más información a partir de ahora si se empieza a mostrar más abierto a corroborar. ¿Y eso por qué entré a su 'cámara secreta'? Debí de haber buscado por ese espacio de cinco metros con anterioridad…

Pienso en preguntarle a cerca de la perturbación del aire del principio, pero algo más llama mi atención: las luces de la mesa aún no acababan de hacer su trabajo. Entre luces las luces se van haciendo finos hilos brillantes de colores que se unen más arriba de donde estas ondulan. Los hilos se acercan y circulan formando una esfera de luz del tamaño de una pelota de Baloncesto; tiene la misma estructura de las luces del pasillo: un núcleo de luz más brillante sobre el que giran hilos de luces con colores intensos.

— ¿Qué...?

No puedo formular la pregunta, pues una voz que nunca antes había oído se empieza a escuchar; y no sé si me desconcierta más el hecho de que parece que quién -o mejor dicho: qué- está hablando es la esfera, o por otro lado que haya utilizado el verdadero nombre de Alfred.

— ¿Zannizar?

Definitivamente, lo de la esfera: ¿cómo se supone que deba mantener la cordura si empiezo a escuchar a seres inanimados hablando? Lo del nombre… ¿qué me podría esperar? ¿Que estuviera usando la mesa para hablar como por teléfono con alguien de la tierra que no conoce sus secretos y no tiene ni la menor idea de que la magia en verdad existe? No, de ninguna manera. Tenía que ser alguien del otro mundo. Aún así, me asombra que este sea su método de comunicarse, es decir, él me había mencionado de reinas y caballeros, cómo en la edad media supongo, ¿no podrían comunicarse como por cartas o algo así, de forma más...normal?

— Erandor —su tono es inmutable; ha cambiado su postura estirando la espalda, se ve firme e impasible y su nuevo porte lo hace parecer imponente, actitud que no suele usar—.

— Se ha abierto un Portal hacia la Tierra —prosigue la voz masculina a través de la esfera lumínica—.

"¿Portal? ¿Qué portal, y de qué tipo?"

Por mi mente pasan cientos de películas y libros de historias fantásticas y sobrenaturales con sus tan conocidos portales mágicos a través de los cuales se desplazan de un lugar a otro en cuestión de segundos. ¿Qué me podría esperar? Es un ser de otro mundo en realidad, a pesar de tener apariencia humana y casi común.

"¿Qué es lo siguiente a eso?", me apetece preguntar. Quiero estar preparado mentalmente para lo próximo o empezaré a creer que me estoy volviendo loco.

Alfred no se inmuta, no le debe extrañar, parece saber exactamente a lo que se refiere la persona que habla… desde a saber donde -¿acaso ese es el tipo de teléfono móvil que tienen en su mundo?-; discusión familiar a parte, él se acerca más a la mesa hasta la mesa apoyando ambas manos en esta antes de hablar con un tono al que nunca la había visto hablar con nadie: es serio y calculador, pero al mismo tiempo denota rabia contenida; Alfred nunca se deja ver alterado de esa manera, creo que a partir de hoy conoceré una nueva faceta de él.

— Sí, de eso ya me di cuenta. ¿Cómo ha podido pasar? Además no es ninguno que haya visto antes, no está acreditado en los Permisos de Circulación del Paso, ni siquiera incluido en la lista de los que están fuera de tránsito —su tono es grave, habla casi con autoridad, no le hace ninguna gracia lo que está pasando, y en eso le doy la razón: ¿cómo debería sobrellevar que unas personas de otro mundo acaban de entrar en el nuestro, movimiento que al parecer necesita un permiso de las autoridades superiores?—; y tampoco ha pasado por los Sensores de Intersección Espacial de ninguno de los dos mundos, es como un Ala Invisible.

¿Permisos de Circulación del Paso, Sensores de Intersección Espacial, Ala Invisible? Creo que mejor dejo de buscarle un sentido lógico a esta conversación y me limito a quedarme con esos términos singulares, ya buscaré saber su significado más adelante.

— Eso es porque no es un portal del que tuviéramos constancia —explica una segunda voz desde el canal -como yo lo decidí llamar-; es una voz femenina y suave, pero por alguna razón se percibe extraña, no tan natural como la de Erandor que casi se siente como si estuviera presente aquí—. Ha sido creado recientemente y a nuestras espaldas, el Reino Sombra lo ha estado desarrollando en los últimos meses y...

— ¿Lyse?

Alfred la interrumpe y luce sorprendido. Doy un par de pasos, pequeños y silenciosos para que no note que me acerco. Él está aturdido y…¿dolido?, la noticia de que esa persona esté allí parece haberlo afectado especialmente, ¿quién es Lyse?

— Sí, Zannizar… —su tono es pausado y se percibe cansado, cómo alguien que tuviera que explicar una misma cosa repetidas veces.

—¿Por qué est-?

— Ya te explicaré —interviene nuevamente Erandor—, de momento centrémonos en el Viaje del Paso.

— Bien —prosigue Alfred no del todo conforme—. Si sabíais que estaban planeando algo tan grande y perjudicial, ¿por qué no me informaron?

Su tono es aún más serio que al principio y algo frívolo, su mandíbula está apretada y sus labios son una fina línea recta. Supongo que no hace gracia que le hayan ocultado información -¿a que me recuerda eso?-, pero tengo la impresión de que no es sólo eso lo que le molesta…¿que le habrá hecho esa persona?

— No vos hemos dicho nada porque aún estábamos investigando y no pensábamos que fueran a hacer uso de él tan pronto —prosigue Lyse con su explicación—. No tenemos la información necesaria para saber cómo funciona, pero al parecer porta una Capa Ventura.

Alfred le escucha atentamente con expresión pensativa, tarda unos segundos sopesando la información antes de contestar con una pregunta.

— ¿Sabemos de cuántos viajeros estamos hablando?

Hay un breve silencio.

— Creemos que puede superar el cincuenteno.

Noto cómo Alfred contiene el aliento a mi lado y sus músculos se tensan. Sus siguientes palabras denotan más rabia contenida de lo que le había visto expresar antes.

— ¿Cómo es posible que hayan sido capaces de poner en funcionamiento un Portal Extravial de tal envergadura ellos solos? Y de todas formas, ¿por qué siquiera se molestan? Ya no hay nada en la Tierra que valga la molestia de…

Se hace el silencio y el ambiente de repente se siente mucho más pesado. Me pregunto, ¿qué es lo que hay en la Tierra que tanto les pueda interesar a unas personas de otro mundo? Alfred parece saberlo perfectamente, su rostro se ha descompuesto en una mueca perpleja y completamente incrédula.

— Decidme que no vienen a por lo que yo creo que vienen. Find authorized novels in Webnovel, faster updates, better experience, Please click <a href="https://www.webnovel.com/book/bruja-de-las-tinieblas.-i_21134661505304605/cap%C3%ADtulo-2-(parte-1)_56770506841447940">www.webnovel.com/book/bruja-de-las-tinieblas.-i_21134661505304605/cap%C3%ADtulo-2-(parte-1)_56770506841447940</a> for visiting.

No hay respuesta.

Él se pasa la mano por la cara, y luego se coge el pelo con ambas manos mientras se mueve inquieto en el mismo sitio. Nunca lo había visto tan nervioso antes.

— ¿Qué es lo que hay en la Tierra de tan importante que les pueda interesar?

No me doy cuenta de que lo dije en voz alta hasta que veo como Alfred se para de golpe en su sitio sin mover ni un solo músculo. Gira hacia mí para mirarme perplejo, creo que se ha olvidado de mi presencia.

Al otro lado sólo hay silencio. Alfred me mira casi con lástima; sé que no hice la pregunta en el momento más conveniente, pero ¿tan malo es que haya hablado?


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