El renacer de David
Prologó
En un mundo donde la luz y la oscuridad se entrelazaba con el delicado destino y el equilibrio de los mundos. Sael el tercer gobernante del inframundo y sus hermanos príncipes de estos, han estado en un aprendizaje entre mundo, transitado entre las realidades de los mundos, cuando jóvenes, cuando el gran padre ha sucumbido en las calamidades, han vuelto a su hogar a gobernar.
Nacidos como ángeles, siendo los portadores de la pureza celestial, por la dicha de su abuelo, padre y madres, siguiendo la dinastía pura del cielo, la cual se ha ido marchitando por el castigo mismo del cielo divino, y su residencia en el inframundo. Siendo moldeados por el ardor y el fuego infernal que los condena a una existencia agónica. Atrapados en el destino de su deber, el comprender y saber que deben seguir ahí, durante toda su larga y agotada vida, siendo los escritores de la tinta y ejecución de las almas llegadas. La esencia del debate sin descanso, entre la gracia divina y la sombra, que insiste en reclamar y manchar su cuerpo, desdibujando las fronteras entre el bien y el mal.